
Una de las cosas que más debemos cuidar es el tipo de imagen e influencia que podemos causar ante los demás. Tu y yo inevitablemente vamos a mover a otros con nuestras actitudes y acciones. Es decir que todos somos influencia para alguien más.
Me llama la atención el impacto que causa en las personas la historia bíblica de Daniel, quien, aunque vivía en una cultura que no honraba a Dios impactó a naciones, a reyes y a sus amigos con el estilo de vida que llevaba, pues era una vida que honraba al Señor.
Sus olas de influencia se han expandido y han ido en incremento, liderando un impacto que él nunca hubiera imaginado, uno que se ha llegado a nuestra generación, aún después de casi 3.000 años.
Dios nos transforma, nos entrega dones, nos brinda oportunidades únicas y personales para que podamos impactar a nuestro entorno, con la meta de producir un efecto inspiracional que pueda ir más allá de nuestra propia esfera de influencia.
La verdad es que no se necesita ser famoso, o rico o exitoso. Tampoco necesitas tener un título universitario o muchos seguidores en tus redes sociales, ni una edad específica, nacionalidad o personalidad en particular; tampoco estás limitado por tu trabajo, ubicación o estado civil. Tú, tienes el poder de influenciar positivamente a otros.
Debes saber que Dios usa gente común como tú y como yo para que seamos protagonistas de Sus “historias de transformación”; los que son testimonios de vida milagrosos que tienen el poder de influenciar y de impactar, ya sean estos pequeños o grandes relatos testimoniales que han ocurrido en tu vida pero que tienen el propósito de influenciar.
Aunque debemos reconocer que todos somos imperfectos, aun así, podemos ser de influencia por la gracia de Dios y el poder del Espíritu Santo en y a través de nosotros.
¿Cuál es la clave para que esto suceda?, lo dijo Jesús y está escrito en el evangelio de Juan, capitulo 15, verso 5, que dice “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada”. (NVI).
Creo que dentro del corazón de cada cristiano hay ese deseo de ser influir a las personas. Así que permanece firme en Jesús, confía en que en Él y por medio de Él vas a recibir lo que necesitas para dar fruto de bendición que impacta a todos en tu entorno, comienza orando, pidiéndole al Señor que te permita ser un instrumento de bendición influenciando con tu fe a los demás.
Oremos “Amado Señor, podré ser una persona del común, pero sé con Tu ayuda puedo lograr cosas extraordinarias. Ayúdame a ver claramente los lugares donde puedo tener ejercer la mayor influencia. Dame también la valentía, la sabiduría y la gracia para hablar con los demás y que con mis actos y palabras pueda reflejar Tu bondad, y así impactarlos con mi testimonio de vida, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
