El amor es entrega. Dios me amó y se entregó por mí; lo dejó todo para venir a salvarme en Cristo Jesús. Amar a Dios es negarme a mi mismo y tomar mi cruz y seguir a Cristo. Tengo que dejar cosas que me gustan, pero que no son agradables a su voluntad. Es perderme yo para encontrarlo a Él. ¡Qué locura! ¡Pero cuán maravilloso es su amor por mí! (Jorge L. Cintrón)

