Pecados y arrepentimiento
«Déjenme hacerles una pregunta: ¿recibieron al Espíritu Santo por obedecer la ley de Moisés? ¡Claro que no! Recibieron al Espíritu porque creyeron el mensaje que escucharon acerca de Cristo» Gálatas 3:2
A ver: el Señor Jesucristo había prometido a Sus escogidos, cuando aún estaba entre nosotros, que enviaría al Espíritu Santo, para que nos “guiara a toda Verdad”. Fue por eso que, cuando yo no era de Cristo, lo primero que sucedió fue que oí el Evangelio, contenido en las Escrituras, y con base en esa Revelación, el Espíritu Santo me convenció “de pecado (1), de justicia (2) y de juicio (3)” (Juan 16:8).
Es decir, el Espíritu Santo me hizo consciente, de que yo estaba, ni más ni menos, en flagrante pecado (1), de que eso era una inconmensurable injusticia delante de Dios (2), y de que un Día sería enjuiciado (3). Así que reconocí mi condición, y acepté que Cristo se encargara.
Es decir, yo “creí, y por lo tanto hablé” (Salmo 116:10), confesé mi pecado, mi total incapacidad para justificarme, y entonces el Señor acreditó la Justicia de La Cruz a mi favor, y me dio una Nueva Vida, “sellándome” con el “Espíritu Santo de la Promesa” (Efesios 1:3).
Así que yo ¡no hice nada! No le di nada a cambio al Señor, ninguna “buena obra”, sólo traje pecados y arrepentimiento.
18 Enero 2026

