
Cada vez es más inquietante ver cómo la gente quiere que todo en su vida suceda de inmediato. Sabemos que hay café instantáneo, comidas rápidas, respuestas al instante con la inteligencia artificial; pero en el Reino de Dios las cosas funcionan como una semilla, la cual crece en silencio bajo tierra, mientras hay confianza y espera.
En la Biblia, en la carta de Santiago, capítulo 5, versos 7 al 8, dice esto: “Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las lluvias de otoño y primavera. Así también ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se acerca” (NVI).
Jesús esperó 30 años para empezar su ministerio. No fue un tiempo perdido, sino de preparación.
Los agricultores, cuando siembran una semilla, no se quedan cruzados de brazos; ellos siembran, riegan, quitan la maleza y protegen el futuro cultivo.
Es decir, que hacen su parte, pero no pueden apresurar las lluvias; así es nuestra vida, esto es que hacemos lo que nos corresponde, mientras esperamos que el milagro llegue en el tiempo perfecto de Dios.
Pero podemos decir que la ansiedad en la respuesta de Dios es falta de confianza; y, por otro lado, la paciencia equivale a la certeza de que Dios siempre llega a tiempo.
Visto así, la paciencia no es un acto pasivo, sino que es fe en acción, de tal forma que al esperar en Dios honramos Su soberanía.
Te invito a identificar áreas en las que te sientes impaciente, y que intencionalmente decidas confiar en el tiempo de Dios, sabiendo que el tiempo de la cosecha llegará; no te desanimes.
Oremos: “Amado Señor, te pido perdón por mi impaciencia. Quiero ser como el agricultor que confía en las lluvias tempranas y las tardías. Dame paz para esperar y fe para seguir avanzando mientras recibo tu favor; esto lo oro en el Nombre de Jesús. Amén”.
Versículo: “Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las lluvias de otoño y primavera. Así también ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se acerca” Santiago 5:7-8 (NVI)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
