
Hay una tendencia moderna que distrae a las personas para ser efectivas en lo que tienen que hacer; estoy hablando de los teléfonos inteligentes. Si piensas bien por un instante podrás deducir que por atender todo el tiempo tu teléfono no solo se interfiere tu trabajo, sino que también se afectan tus relaciones.
Es así como lo que ves en tu teléfono celular puede ser más interesante que tu cónyuge; o que tus hijos, o incluso que tu relación con Dios; es decir, tu teléfono puede distraerte de prestar atención a lo que es realmente importante en la vida.
La realidad es que las conexiones que hacemos en las redes sociales, los mensajes de texto y el correo electrónico pueden ser positivos, pero nunca llegarán a sustituir la conexión humana que se siente estados presentes “en persona”.
Nos enfrentamos a tentaciones que las generaciones anteriores no tuvieron; por ejemplo, hoy es más fácil recorrer las redes sociales que ir a ayudarle al necesitado; es más fácil quedarse quieto que comenzar algo; es más fácil mirar series en los canales que sembrar esperando una cosecha.
En la Biblia en el Libro de Eclesiastés, capítulo 11, verso 6, dice así, “Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde no dejes de trabajar porque no sabes si la ganancia vendrá de una actividad o de la otra, o quizás de ambas”. (NTV)
Este versículo es una motivación para tener ética de trabajo constante.
Sembrar significa “esparcir semillas sobre la tierra para que crezcan”; pero lo podemos aplicar también para expresar que “estamos poniendo algo en movimiento”, tal como comenzar un proyecto; revitalizar una relación; comenzar a servirle al prójimo, etc.
Ser conscientes de lo que nos distrae puede llevarnos a establecer límites saludables. Medita sobre lo que te quita la atención de lo importante; revisa qué es lo que te mantiene inactivo(a) de tener un tiempo con Dios y también tiempo con tu familia y tus seres amados.
La invitación de hoy es para que no te detengas, puesto que hay mucho por hacer; no te distraigas con lo que el mundo moderno ofrece, más bien, sigue sembrando; empieza un libro nuevo; actívate para servir en tu Iglesia; comienza un nuevo proyecto; sé diligente; esfuérzate en mejorar tus relaciones; puesto que al final, no sabes exactamente qué va a dar fruto, pero hay un principio fundamental que es real; “tú vas a cosechar lo que siembras; pero si no siembras nada, no vas a cosechar nada”.
Oremos “Amado Señor, ayúdame a ser consciente de lo que me distrae. Necesito Tu ayuda para llenar mi mente con lo que es verdadero y bueno. Guíame hoy en Tu gracia y ayúdame a plantar bien las semillas en mi hogar, en lugar de trabajo y en los lugares a donde yo vaya, ayúdame para ser sabio(a) y entendido(a) en lo que es verdaderamente importante, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde no dejes de trabajar porque no sabes si la ganancia vendrá de una actividad o de la otra, o quizás de ambas”. Eclesiastés 11:6 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
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