
«Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado» Gálatas 2:15-16
Dado que el apóstol Pablo tiene aquí una controversia con falsos apóstoles llegados desde Jerusalén a la iglesia gentil de Galacia supuestamente certificados por carta de los líderes, él tiene que echar mano de un argumento contundente: él es judío también, y “no es pecador” en el sentido de que cumplía al pie de la letra la Ley de Moisés, como todo buen judío.
Ahora bien, ésta Ley que Dios le entregó a los judíos por medio de Moisés, no proveyó a los judíos salvación, sino que ésta fue lograda por la fe en Jesucristo. Luego, si ni a los judíos les sirvió la Ley para salvarse ¿Cuánto menos a los gentiles?.
Si Cristo vino y nos resolvió el asunto de la Salvación “de una vez y para siempre” (Heb.9:12) como dice el Autor de Hebreos (que muchos pensamos que fue Pablo), “a los judíos primeramente”, ¿por qué rayos tendría un gentil que volver a esa Ley?.

