
Lo que albergamos en nuestro corazón se refleja en todo lo que hacemos, si es amor, reflejamos amor, si es rencor, reflejaremos rencor; por lo tanto, es necesario revisar el estado de nuestro corazón y lo que permitimos que gobierne sobre él.
A los hijos de Dios se nos ha prometido que tendremos en nosotros al Espíritu Santo. Dice la Biblia en el evangelio de Juan, capítulo 14, versos 16-17 que Jesús hizo una promesa, que dice así, “Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Consolador, para que esté con ustedes para siempre: es decir, el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir porque no lo ve, ni lo conoce; pero ustedes lo conocen, porque permanece con ustedes, y estará en ustedes.”. (RVC)
Por lo tanto, es clave en la vida cristiana revisar, quien realmente habita en el corazón, porque creo que muchos no le prestan atención a la morada del Espíritu Santo.
En Jesús, tenemos el regalo gratuito de la vida eterna; pero también, recibimos la promesa del Espíritu Santo morando en nosotros; es decir que nuestros corazones se convierten en el hogar del Espíritu Santo. (Gálatas 3:14)
Por lo tanto, deja que sea el Espíritu Santo quien cambie tu interior, no te resistas a Su poder transformador, ni a lo que Él anhela hacer en ti, por ti y a través de ti.
Cuando la manifestación del Espíritu Santo está viva en nosotros, se sienten deseos de orar, de buscar de Dios, de aprender más de Él, pero también de sanar las heridas del corazón, se puede perdonar más fácilmente porque el espíritu de temor y de rencor desaparecen; pero más poderoso aun, es que se activa un deseo renovado de vivir en obediencia a Dios.
No se trata de ser perfectos. ¡Se trata de permitir que el Espíritu Santo nos revele a Jesús e instaure en nosotros Su carácter!
Hay poder del cielo habitando en tu corazón, así sabrás que tienes acceso a Su poder y Su sabiduría; a Su fuerza y Su gozo; pero también a Su paz y Su consuelo. Contamos con el avivamiento de Su amor, uno que brinda esperanza y que da certeza de fe.
Porque, en nosotros hoy en día, Dios se manifiesta por completo a través de Su Espíritu. Medita en esto y clama para que lo que realmente este habitando en tu corazón sea el poder de Dios por medio del Espíritu Santo.
Oremos “Amado Señor, gracias por el don de Tu Espíritu. Declaro que desde hoy me hare consciente de la poderosa presencia del Espíritu Santo morando en mi vida. Te pido que sanes las heridas internas, que remuevas lo que no te agrada y que Tu poder se active en mi vida, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo, “Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Consolador, para que esté con ustedes para siempre: es decir, el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir porque no lo ve, ni lo conoce; pero ustedes lo conocen, porque permanece con ustedes, y estará en ustedes.”. Juan 14:16-17 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
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