
Hay muchas cosas que contaminan la mente, solo que la mayoría de las personas no están conscientes de ello. Pensamientos, imágenes, videos, que son comparables al veneno, puesto que destruyen la mente, conducen a los malos pensamientos y a considerar la vida miserable.
Estos pensamientos dañan el corazón y crean profundos temores e inseguridades. Pero Dios quiere que cambies esos pensamientos e imágenes negativas por Sus promesas.
En la Biblia en el Salmo 26:2, dice así, “Señor, examina mis sentimientos y pon a prueba mis pensamientos más profundos a fin de quitar la impureza de mi corazón”. (PDT).
Este salmo de David es conocido como la “declaración de integridad”, en él se expresa la intención de una persona por presentarse ante Dios sanada interiormente, y en la libertad que produce el ser alguien que obra en integridad.
Así como una persona intoxicada por algún alimento que le hizo daño busca el remedio para desintoxicarse, de la misma forma debemos hacerlo con la mente contaminada.
Toma la decisión de desintoxicarte de los pensamientos que no te convienen, tales como la amargura, el egoísmo, las palabras vulgares, los juicios a los demás, la baja autoestima, los pensamientos de condenación.
Cámbialos por las palabras de bien y bendición que Dios tiene para ti, Él te dice: “Eres una persona amada”, “no hay condenación para los que están en Cristo”, “tengo planes para ti de bienestar”, “Voy a restaurar lo que el enemigo te ha robado”.
Lee la Palabra de Dios, diariamente realiza un devocional que prepare tu mente para la bendición que ese día traerá; verás como el negativismo y los pensamientos de derrota se cambiaran por la fe en el Todopoderoso, y así vivirás la vida victoriosa que el Señor tiene para ti.
Oremos: “Señor, te pido que examines mi manera de pensar, que quites toda impureza, falta de perdón y pensamientos contrarios a ti. Que tu Palabra purifique mi mente. Desde hoy decido creer y vivir en Tus promesas; lo pido en el Nombre de Jesús. Amén”.
Versículo: “Señor, examina mis sentimientos y pon a prueba mis pensamientos más profundos a fin de quitar la impureza de mi corazón”. Salmos 26:2 (PDT).
Buen Día
Juan C Quintero
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