Un día por la mañana, cuando Benjamín tenía casi dos años, él vino a la cocina a decirme: “Daddy, se rompió”. En sus manos cargaba mis lentes. De un lado, una de las patas de los lentes y en la otra los demás. Me los entregó y cuando le pregunté quien lo rompió, se me acercó y puso su frente junto con la mía. En vez de regañarle, al ver que se arrepentía de haberlo hecho, fui movido a misericordia por mi hijo. Todo se puede reparar. No puedo permitir que él crea que cuando haga algo incorrecto no pueda venir ante su papá y pedir perdón. Nuestra relación debe siempre estar basada en la confianza y la comunicación, además que en el amor entre mi niño y yo. Ese hecho ocurrió en el año 2015, y esa reacción mía en aquel momento gracias a Dios ha rendido frutos.
La Palabra de Dios dice en Hebreos 4:16 “Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna”. También dice en Efesios 3:11b-12 “En Cristo Jesús nuestro Señor, en Quien tenemos libertad y acceso a Dios con confianza por medio de la fe en Él”.
RECUERDA, ASÍ COMO MI HIJO MAYOR ACERCÓ A MÍ, SI TENEMOS UNA RELACIÓN CERCANA CON DIOS Y ESA RELACIÓN ES DE PADRE E HIJO, PODEMOS ACERCARNOS A ÉL CON CONFIANZA Y SEGURIDAD. PARA TENER ESA RELACIÓN CERCANA CON ÉL ES IMPRESCINDIBLE QUE CRISTO JESÚS SEA EL ÚNICO Y SUFICIENTE REY, SEÑOR Y SALVADOR PERSONAL. ¿YA LO TIENES EN TU VIDA? SI ES ASÍ, ACÉRCATE CON CONFIANZA A DIOS PADRE. ÉL TE ESPERA CON LOS BRAZOS ABIERTOS, BRAZOS DE PERDÓN Y MISERICORDIA.
Dios te bendiga,
Luis Polanco Schott
