«Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes» Efesios 4:29
Aunque sea sutil, advierto en esos consejos de Pablo la misma estructura de los Proverbios de Salomón, una propuesta con su contra propuesta: despojarse del viejo hombre, vestirse del nuevo; desechar la mentira, hablar verdad; airarse, desairarse; no hurtar, trabajar; y ahora, no hablar mentira, sino verdad.
Pero la Escritura eleva el estándar: no sólo no hablemos soeces, sino que nuestro discurso, nuestra retórica, sea útil, y edifique al que oye. Por esas formas muchas personas le han preguntado a un desconocido “¿usted es cristiano?”.
20 Junio 2026

