
La mayoría de las personas esperan que los amigos, la familia o los compañeros de trabajo los elogien de alguna forma, ya sea con una palabra de ánimo, una medalla, un aplauso o un elogio sincero; pero en muchos casos nada de esto se recibe y se crea desánimo haciendo que las personas se sientan en muchos casos frustradas.
La realidad es que esperar una recompensa o un alago es algo emocional que puede afectar el rendimiento de una persona, pero también es una actitud mental, es decir, que cuando nos fortalecemos interiormente y sabemos que no necesitamos del reconocimiento de los demás para seguir creciendo o avanzando en la vida, entonces el hecho de que haya o no elogios pasa a un segundo plano.
La buena noticia es que para los cristianos es diferente el proceso, tenemos la certeza de que al hacer lo que Dios nos pide recibiremos recompensa del cielo.
Cuando Jesús les estaba enseñando a sus discípulos sobre la forma correcta de orar, les dijo lo siguiente “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. (Mateo 6:6 – RVR60)
Para el Señor no hay nada oculto, todo lo que hacemos, aun en el lugar secreto, donde nadie nos ve, allí esta nuestro Padre Celestial presente.
Toda obra que hagas, toda petición que tengas, todo dolor en tu corazón, llévalo ante el Señor. Preséntalo en oración, allí donde nadie te ve, porque dijo Jesús que hay promesa cuando expresó que, nuestro “Padre que ve en lo secreto” nos “recompensara en público”
Es posible que las acciones más significativas que hagas pasen desapercibidas para los demás, o que simplemente has decidido hacerlas en secreto y que Dios sea el único que las vea; sea cual sea, la forma correcta es vivir para agradar a Dios y no para llamar la atención de los demás.
Al hacer las cosas sin ocuparnos de lo que la gente pueda decir o no decir, estaremos ganando beneficios en una especie de cuenta de ahorros celestial, tal y como Jesús lo dijo, lo cual está escrito en el evangelio de Mateo capítulo 6, verso 20, en el cual el Señor nos exhorta para que “hagamos tesoros en el cielo” y no en la tierra, porque la recompensa en la eternidad no depende del reconocimiento terrenal, sino de nuestra relación obediente a la Palabra de Dios.
Si hasta hoy te has sentido afectado(a) por lo que las personas digan o dejen de decir sobre tus obras, palabras o acciones en la tierra, déjalas a un lado; ve a un lugar privado y ponle tus cargas al Señor, dile que “solo lo quieres honrar a Él y que lo que necesitas proviene de Él”, así tus emociones se calmarán y verás como tu vida es mucho más productiva, porque tienes la certeza de que tus actos no son ignorados por Dios, sino que tendrán una recompensa, tanto en esta vida como en el futuro nuestro en el cielo.
Oremos “Amado Señor, gracias por mostrarme que lo mas importante es agradarte a Ti, y que Tú eres recompensador de tus hijos e hijas. Reconozco que he buscado el reconocimiento de los demás y que por hacerlo me he sentido herido(a) en mis emociones, pero hoy renuncio a esta clase de elogios y me centro en agradarte a Ti y solo a Ti, lo declaro en el Nombre de Jesús, Amen”
Versículo “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. Mateo 6:6 (RVR60)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
