
La pasión es como un fuego interior que impulsa a las personas a hacer algo sin rendirse o a buscar una meta sin renunciar.
En la vida cristiana, la pasión se mide cuando un creyente es fiel y constante en mantener una relación profunda y constante con el Señor, sirviendo y viviendo una vida santa.
Esta pasión nace del amor genuino hacia Dios y se manifiesta en el deseo de vivir conforme a Su voluntad, dedicando tiempo a la oración, al estudio de la Biblia y a la adoración.
No es simplemente un sentimiento pasajero, sino un compromiso firme que transforma la vida, dejando que el Señor guíe cada acción y cada decisión personal.
En la Biblia, en la carta a los Romanos, capítulo 12, verso 11, dice así, “Nunca sean perezosos; más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo.” (NTV)
Cuando un cristiano está apasionado por las cosas de Dios, experimenta un fuego interior que lo motiva a compartir el Evangelio, a servir al prójimo y crecer en santidad.
Vivir apasionados por las cosas de Dios es mantener una poderosa fuerza interior que nos mueve en el espíritu, que fortalece la fe y que nos da propósito de existencia.
Pero, la rutina puede apagar lo que un día nos movía. Es por eso que cultivar esta pasión requiere disciplina espiritual, humildad y perseverancia, aun en medio de los desafíos, porque es en esos momentos en los que la perseverancia aviva la pasión que nos sostiene y alienta para no rendirnos.
Pero debes saber que Dios no busca gente perfecta, sino corazones encendidos, así la pasión espiritual es combustible para el desarrollo del llamado.
Te motivo para que recuerdes el “por qué” vivir para Dios, para que puedas activar el “qué hacer”. Pero por sobre todo que nunca te rindas a vivir para el Señor y de hacer Su voluntad.
Oremos: “Amado Señor, aunque a veces me distraigo, o me siento cansado, hoy te pido que por medio de Tu Santo Espíritu me renueves la pasión por servirte y cumplir tu propósito en mi vida, ayúdame a mantener la llama de la fe encendida, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “Nunca sean perezosos; más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo.” Romanos 12:11 (NTV)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
