… las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mateo 16:18).
«¿Terminó la iglesia?», preguntó una joven madre que llegaba con dos niños cuando la reunión dominical estaba finalizando. Pero un ujier le dijo que una iglesia cercana tenía dos reuniones los domingos, y que la segunda empezaba pronto. Se ofreció para llevarla y la joven aceptó, contenta de ir algunas cuadras hasta la otra iglesia. Después, reflexionando, el ujier llegó a esta conclusión: «¿Terminó la iglesia? Jamás. La Iglesia de Dios continúa para siempre».
La Iglesia no es un «edificio» frágil. Pablo escribió que la fiel familia de Dios son «miembros […] edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu» (Efesios 2:19-22).
Jesús mismo estableció su Iglesia para la eternidad. Declaró que, a pesar de los desafíos o problemas que enfrente, «las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (Mateo 16:18).
Esta fortalecedora perspectiva nos permite ver a nuestras iglesias locales como parte de la Iglesia universal de Dios, edificada «en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos» (Efesios 3:21).
De: Holtz Adam

Reflexiona y ora
¿Qué aspectos de tu iglesia local te generan agradecimiento? ¿Cómo puedes ayudar a que la Iglesia universal de Dios crezca?
Señor Jesús, sigue edificándome como miembro de tu Iglesia.
