
Humildad también significa reconocer que no somos perfectos.
Todos los seres humanos somos imperfectos. La buena noticia es que Dios está buscando usar a quien es humilde para reconocer que solo el Señor es perfecto.
Si revisamos la lista de personas que Dios ha usado para hacer grandes cosas, vamos a encontrar montones de hombres y mujeres que fracasaron o que eran ante los ojos de otras personas incompetentes; pero que ante Dios eran los indicados.
Moisés conocía sus propios defectos y trató de usarlos como excusa para no hacer lo que Dios le pedía que hiciera. Era tartamudo y se quejó de eso, pero el Señor lo escogió para guiar al pueblo de Israel a la libertad de la esclavitud.
Creo que el Señor ve nuestros defectos como formas de construir una dependencia de Él. Para el Señor está bien que no estés a la altura de lo que Él quiere que hagas. Porque la realidad es que en tu interior está la fuerza y la semilla que El mismo ha sembrado para que puedas cumplir con el propósito.
Ten en cuenta esto, “Dios quiere usarte a pesar de tus defectos y excusas”. Él tiene un propósito para tu vida que solo tú puedes cumplir. A Él no le preocupa tu pasado porque es en esencia misericordioso.
Para el Señor no hay nada oculto, Él conoce las luchas que has tenido que enfrentar; para Él no es una sorpresa que hayas fallado, pero, aun así, planea usarte.
Es difícil para nosotros entender el por qué lo que nos descalifica humanamente de alguna manera nos califica espiritualmente.
En la Biblia, en el libro del profeta Isaías capítulo 40, verso 29, que dice así, “Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil”. (NVI)
Los caminos de Dios son más altos que nuestros caminos. Lo que consideramos sabio es la necedad para Él; cuando reconocemos nuestras debilidades entonces nos fortalece para que podamos reconocer que Él es nuestro Dios, nuestro Padre celestial que nos ama con profundo amor.
Cuando nos fijamos en nuestras cicatrices, en las decepciones, en nuestros fracasos y en el pecado, Él nos señala hacia la cruz.
Es en nuestra debilidad que Él realmente puede trabajar; pero si confiamos en nuestras fortalezas y habilidades, nos interponemos en Su camino; por el contrario, cuando pensamos que no podemos o no debemos ser usados por Él, estamos listos para ser usados por Él.
Oremos “Amado Señor, te pedimos que nos ayudes a ser humildes de corazón primero y sabios y entendidos después para honrarte a ti y servir a los demás, lo pedimos en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil”. Isaías 40:29 (NVI)
Buen dia
Juan C Quintero
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