
Con el fin de justificar sus actos y creencias las personas tienen sus propios argumentos, algunos con fundamento, otros se basan en sus emociones o simplemente defienden porque así se los enseñaron.
Pero ¿Por qué creer en algo sin comprobarlo?
Los ateos tienen sus propios razonamientos para justificar la ausencia Dios; y yo me pregunto, ¿Por qué no intentarlo?
Un escritor investigador ateo, decidió aceptar el reto de estudiar sobre la existencia de Jesús, lo que lo llevó a cambiar su creencia, tal y como él lo relata en el libro “El Caso de Cristo” (The case for Christ).
Lee Strobel, en su libro presenta una explicación sólida que apunta hacia la evidencia histórica y científica de la existencia de un Dios Creador compasivo y de su Hijo, Jesús, el Salvador. Y sobre este libro en el 2017 también se hizo una película sobre este testimonio.
Comparto esta reflexión sobre otro ateo, se trata del filósofo francés Voltaire, quien dijo: “se necesitaron doce pescadores para construir el cristianismo. Voy a mostrar al mundo cómo un francés puede destruirlo”; pero murió sin probarlo y después su muerte, el hogar en el que había vivido, se convirtió en el centro de distribución bíblico más importante de Europa; por tanto, podemos decir ¡Voltaire está muerto; pero nuestro Dios está vivo!
Encontramos en la Biblia, en el libro de los Salmos capítulo 14, verso 1, lo siguiente, “Dice el necio en su corazón: «No hay Dios»…”. (NVI)
Me atrevo a asegurar que incluso hay personas que se consideran cristianas, pero que no han tenido un encuentro con el Señor. Por lo tanto, te motivo para que decidas buscarlo de verdad.
Porque sin un Dios, te conviertes en tu propio Dios, lo que significa que no hay más poder que el que tú puedas tener.
Cuando una persona decide buscar a Dios lo encuentra. Para eso es necesario, leer la Biblia, investigar, orar, pasar tiempo de intimidad, congregarse, entre otras actividades relacionadas.
Así como todos nacemos con una conciencia, la que nos ha sido dada por Dios para discernir, también nos ha sido dado un espíritu el cual cobra vida al conectarse con el Creador.
Oremos, “Amado Señor, hoy he recibido el reto de buscarte, de investigar y de llegar a la conclusión de que eres un Dios, real; que Jesús es real y que solo por él tengo entrada al cielo y a la vida eterna; te buscaré todos los días, afirmaré mi fe en ti y seré un fiel promotor de esta verdad, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “Dice el necio en su corazón: «No hay Dios»…”. Salmos 14:1 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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