
Nuestro micro mundo está lleno de carreras, ajetreo y ruido; en la sociedad actual se ha llegado a creer que vivir ocupados es el propósito de la existencia.
Incluso se le ha dado extremada importancia al valorar excesivamente a aquellos que lo han sacrificado todo, su familia, su salud, su descanso, etc., para tener éxito en este mundo.
Se enseña que estar cansado es ser débil; que tener necesidades es haber fracasado; que si no tienes determinado estatus o ingresos o bienes no has tenido éxito. Es decir que como cristianos convivimos en una sociedad cuyos valores no coinciden con los de nuestro Padre celestial, se hace por lo tanto necesario que realicemos un ajuste de nuestra perspectiva sobre la vida y el éxito.
Hemos sido creados para vivir a la manera de Dios, ¿Por qué?, te puedes preguntar; y la respuesta es simple “porque Él nos creó” y no nosotros a nosotros mismos.
Estamos llamados para hacer altos en nuestro ajetreo diario para pasar tiempo a solas con el Señor, alejados de las preocupaciones y de las metas materiales y de los afanes del mundo.
Esto es, ¡buscar a Dios en la intimidad de la soledad!.
Jesús modeló este importante principio a lo largo de su ministerio, por ejemplo, en el evangelio de Mateo, capítulo 14, verso 23 dice que, “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”. (RVR60)
Piensa en esto, “Si Jesús necesitaba tiempo a solas con el Padre, tú y yo ciertamente también lo necesitamos”.
Pasar tiempo a solas es vital en nuestra búsqueda de una relación más profunda con Dios.
Quiero comparar este tiempo a solas con Dios con el matrimonio, y te pregunto, ¿Qué sería de un matrimonio si la pareja solo cuando hay reuniones con mucha gente?, ¿Cómo podrían conocerse más íntimamente?; ¿Cómo podrían compartir sus más profundos sentimientos si hay una multitud a su alrededor?… Es claro, si se necesita tiempo a solas entre los esposos para una sana y buena convivencia en pareja.
Y quiero se claro, nuestro Padre celestial ama la adoración colectiva, pero congregarse es una extensión del amor y de la transformación que estamos recibiendo en lo íntimo.
Es en el tiempo a solas con Dios que puedes desahogar tu corazón, es allí donde el Espíritu Santo de Dios te traerá visión.
Mediante la lectura de la Palabra de Dios recibirás revelación y guía para cada día, es allí en lo íntimo que la fe se fortalece.
Pasando tiempo a solas con Dios llegarás a saber que Dios nunca te dejará, ni te abandonará, ni te lastimará, ni tampoco te engañará.
Decide dejar a un lado el ruido y los afanes de la vida para buscar intencionalmente pasar tiempo a solas con Dios, para que crezcas en lo espiritual y seas altamente bendecido con cada encuentro con el Señor.
Oremos “Gracias Señor por mostrarme la importancia de valorar el tiempo que pase contigo en la soledad. Renuncio a ver la vida solo desde la óptica del trabajo constante, sin descanso y del ajetreo permanente. Reconozco hoy que Tu quieres hablarme y ser mi guía en todo lo que haga, así que me propongo a buscarte diariamente de manera intencional, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”. Mateo 14:23 (RVR60)
Buen Dia
Juan C Quintero
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