
Dicen los expertos que una “crisis de identidad” se presenta cuando una persona pasa por un período en el cual experimenta dudas profundas sobre sí misma.
Al igual creo que muchas personas en el mundo entero padecen de lo que quiero llamar una permanente crisis de identidad por cuando no tiene claro quienes son en realidad.
Cuando se le pregunta a alguien ¿Quién eres?, las respuestas normalmente están relacionadas con lo que hacen, por ejemplo, dirán cosas como “soy un vendedor”, “soy ingeniero”, “soy maestra”; otros tienen su identificación personal puesta en algún apodo que le hayan puesto y dirán cosas como “soy el gordo Fernando”; o “soy Martha la flaca”, etc.
Ni lo que haces, ni tu apodo, ni tus problemas son los que te definen, esto solo identifica una condición, o una situación que otros han querido sembrar en tu vida o que tú mismo(a) has aceptado como la definición de quién tu eres.
Pero, esta forma de definirse crea una falsa identidad a la que necesitas renunciar.
En la Biblia en la carta a la iglesia naciente en Éfeso, capitulo 4, verso 24, dice “En cuanto a su pasada manera de vivir, despójense de su vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; renuévense en el espíritu de su mente, y revístanse de la nueva naturaleza, creada en conformidad con Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (RVC)
Para el cristiano la verdadera identidad está dada por Cristo, y ya no eres tú pasado, sino que entonces quién realmente eres es “un hijo del Dios”. Así Pablo instruye en los versos anteriores a lo siguiente:
Primero, hay que despojarse de la naturaleza vieja, todo apodo, falsa identidad o falta de identidad quedan sepultadas en el pasado.
Segundo, renovar la mente, es decir que el espíritu que gobierna los pensamientos y los hábitos viejos necesita ser renovado y lleno del Espíritu Santo de Dios.
Tercero, aceptar la nueva identidad, la cual, como un nuevo vestido te hace ser como Dios, y te lleva a vivir en justicia y santidad.
Hoy, acepta y recibe la verdadera identidad, quién tu eres en Cristo y nunca dejes que el pasado, los apodos, ni las actividades determinen tu identidad.
Oremos “Amado Señor, gracias por ayudarme a definir mi identidad, hoy declaro que soy todo aquello que determinas en Tu Palabra, un hijo bendecido y establecido en ti, un hijo amado y restaurado, para vivir en victoria; te pido que me ayudes a permanecer en esta nueva naturaleza, lo pido en el Nombre de Jesús. Amén”.
Versículo “En cuanto a su pasada manera de vivir, despójense de su vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; renuévense en el espíritu de su mente, y revístanse de la nueva naturaleza, creada en conformidad con Dios en la justicia y santidad de la verdad.” Efesios 4:22-24
Buen Día
Juan C Quintero
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