Limpiamos las ventanas, lavamos el auto, y un día después llueve. Barremos el suelo de la cocina y, horas más tarde, el crujir de una galleta suena bajo nuestros pies. ¡Algunas tareas parecen tan fútiles! Lo mismo ocurre con nuestra vida espiritual. Oramos sin cesar y no parecen llegar las respuestas, o trabajamos infatigablemente y los problemas nos complican la existencia. Y en medio de la frustración nos preguntamos ¿Porqué ocurrió esto? ¿Qué propósito puede haber en todo esto?
Para los escépticos, la lógica debe impregnar toda situación. Sin embargo para la persona de fe, la lógica abre camino a la fe, sobre todo en los momentos más convulsos y absurdos.
La Biblia dice: Mis justos vivirán por la fe. Pero no me agradará aquél que se aparte de mí. Hebreos 10:38

Por: Susie Perez
