¿Qué ocurriría si pudieras estar pendiente de ti misma durante todo el día, examinando con cuidado todo lo que haces? Considera tu programa: tu elección de actividades, las personas con las que hablas, las cosas que escuchas y ves, los hábitos que se forman, los pensamientos que pueblan tu mente. Dios suele hablarnos en el sosiego y en espacios silenciosos. ¿Cómo podríamos escucharlo si no estamos nunca quietas?
Toma tiempo para reflexionar, para pensar, para examinarte a ti misma porque es un paso necesario que nos conduce a la intimidad con Dios. Antes de volverle la espalda, debemos arrepentirnos de las cosas que nos apartaron de Él desde un principio.

La Biblia dice: Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos al Señor. Lamentaciones 3:40
Por: Susie Perez
