
La vida es un recorrido que experimentamos desde que nacemos hasta cuando partimos de este mundo.
Se parece un poco a los sistemas de navegación, es decir que viajamos del punto A al punto B, solo que cuando ingresamos el destino en nuestro sistema de navegación, esperamos que nos proporcione la ruta más corta, la que tenga menor cantidad de tráfico y que evite los contratiempos en las autopistas.
Pero en la vida no sabemos con cuales obstáculos nos vamos a enfrentar; solo podemos tener la certeza de que cuando aceptamos a Jesús en nuestro corazón, las cosas dejan de ser manejadas por nuestras decisiones para permitir que sea el Señor el que tome el timonel de nuestro destino.
Esto implica dejar de lado nuestra búsqueda de rutas cortas o de destinos personales, para aceptar los propósitos que Dios tiene para nuestra vida, en los que, incluso las dificultades son usadas por Él para cambiar el estado de nuestro corazón y formar el carácter de fe que debemos reflejar.
La realidad es que vivimos en un mundo en el que se experimentaran problemas, obstáculos y dificultades permanentemente, esto es inevitable para todos, independientemente de la condición social, de la cantidad de dinero que tengamos o del color de la piel; todos, absolutamente todos pasaremos por momentos difíciles.
Al final de cuentas, nuestras pruebas son un medio para llegar a un fin, el que Dios tiene para nosotros, para esto es necesario rendir nuestra vida a Jesús, siendo obedientes a Su Palabra, porque de esta manera podremos vivimos por fe a través de cada dificultad.
En la primera carta a Timoteo, Pablo le da un consejo que es perfecto para que nosotros, como discípulos de Jesús, podamos avanzar en medio de las pruebas; allí dice así, “Pelea la buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna, a la que fuiste llamado y por la cual hiciste aquella admirable declaración de fe delante de muchos testigos” (NVI)
Por lo tanto, si estás experimentando dificultades hoy en día, en lugar de vivir en desánimo y desesperanza, debes pelear la buena batalla de la fe, confiando en que Dios está contigo y de que de todas las pruebas de la vida saldrás victorioso(a)
Oremos “Amado Padre celestial, rindo mi confianza, mi presente y mi futuro lo pongo en tus manos. Sé que tengo la tentación de vivir tomando el control de mi vida y de mi destino; pero hoy reconozco que Tu me llevaras a un lugar donde Tus propósitos y planes con mi vida se cumplirán. Creo que lo que me muestres y a donde me lleves será el lugar de la bendición para mi vida, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Pelea la buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna, a la que fuiste llamado y por la cual hiciste aquella admirable declaración de fe delante de muchos testigos” 1 Timoteo 6:12 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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