Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.
1 Juan 4:1
No somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.
2 Corintios 2:17
Hoy en día existen detectores automáticos de falsos billetes. En otros tiempos los empleados de un banco tenían que saber distinguir entre un billete falso y uno auténtico. No pasaban el tiempo analizando un billete falso, sino que estudiaban cuidadosamente los billetes auténticos. Y cuando los conocían bien, les era relativamente fácil detectar las falsificaciones.
¿Cómo estar preparado para no dejarse seducir por un movimiento religioso erróneo? Estudiando atentamente la Biblia; así seremos hechos sensibles a las distorsiones y a las apariencias de verdad.
Las sectas presentan una enseñanza truncada o deformada con respecto a lo que la Biblia dice. Las palabras que emplean pueden ser las de la Biblia y estar muy bien utilizadas, con suavidad y convicción. Pero lo que cuenta no es la forma, sino la fidelidad a la Biblia.
El que recibió al Señor Jesús en su corazón no necesitará analizar en detalle todo lo que se le presenta. Las sectas casi siempre insisten en reglas a las cuales hay que obedecer, en el dinero que se debe dar. De este modo someten a sus adeptos y los mantienen bajo el dominio de sus líderes. En cambio la Biblia nos une a Cristo.
Con la ayuda del Señor, el creyente más humilde podrá descubrir las mentiras que se esconden detrás de las palabras. Seamos prudentes cuando un mensaje es confuso y ambiguo con respecto a la realidad, y pidamos al Señor que nos ilumine. ¡Vivamos en la luz!
Eclesiastés 12 – Apocalipsis 5 – Salmo 140:6-13 – Proverbios 29:21-22
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