
Todos pasamos por la vida buscando algún tipo de esperanza. Por lo tanto, dependiendo del lugar en el que busquemos esperanza y motivación se determinará quiénes somos y el tipo de fe que obtengamos.
Todos queremos confiar en algo que pueda motivarnos y hacer que al levantarnos de nuestras camas por la mañana tengamos el ánimo para vivir plenamente.
Dios nos ha creado para estar conectados, para vivir, no por instintos, sino por encontrar nuestra identidad en Él.
Por eso, cuando queremos descubrir cuál es nuestro significado y propósito, este impulso nos pone ansiosos por buscar esa pieza faltante del rompecabezas.
Aquello en lo que ponemos nuestra esperanza marcará la dirección de nuestras vidas. Tú puedes tener esperanza en muchas cosas, como un sueño, en un lugar o incluso una persona.
Así, las personas invierten su tiempo y energía en lo que sea que están buscando.
Sin embargo, es muy fácil darse cuenta de que las cosas a las que se han aferrado y en las que ha puesto su esperanza fallaron. Y en lugar de encontrar paz y seguridad, se enfrentan a mayores niveles de soledad, necesidades y desilusiones. Todo esto, porque han sembrado la esperanza y la motivación en las cosas de este mundo.
La realidad es que la esperanza está en Jesús mismo; por eso Él mismo dijo lo siguiente en el evangelio de Juan, capítulo 16, verso 33, “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”. (NVI)
Aunque hayas pensado que tu esperanza y motivación debería de estar puesta en una situación o en una meta, lo único que finalmente vale la pena buscar es a Jesús.
Antes de invertir tiempo y energía en algo, pregúntate, “¿Podre tener esto conmigo después de que termine mi tiempo en la tierra?”; cuando ves que la respuesta es no, entonces comprendes que lo único que puede ser eterno en vida es Jesús.
La declaración verdadera en la que podemos confiar plenamente es que Jesús siempre estará a nuestro lado y nunca nos dejará ni nos abandonará.
En él debe estar puesta la esperanza. Si decides dar ese paso de confiar en Jesús y resistir las tentaciones de este mundo, veras lo que Dios puede hacer en tu vida.
Oremos “Amado Señor, reconozco que con frecuencia busco la esperanza en las cosas terrenales y temporales. Hoy vuelvo a establecer con fe que es solo en Jesús que puedo encontrar la paz, la motivación y el propósito para mi vida, renuncio a los motivadores de la tierra y a la falsa esperanza del mundo para aceptar y confiar en Tu perfecto plan para mi vida, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”. Juan 16:33 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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