
«Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes». Efesios 6:13
Ya había aconsejado Pablo a los efesios, y por extensión a “los que habrían de venir”, es decir, a nosotros, que nos fortaleciéramos “en el poder de su fuerza”, es decir, la de Dios.
El Poder de Dios “se perfecciona” en la debilidad de nosotros. La palabra “perfección” en las Escrituras se refiere por lo general a “completo”, lo que ha alcanzado su grado máximo. Por tanto, mientras más débiles somos, con mayor intensidad se manifiesta el poder de Dios.
Así que, si el enemigo no está relajando, y de hecho, es poderoso, el Señor tampoco, y es mucho más formidable.
18 Julio 2026
