
Muchas personas no pueden amar, unos porque tienen una baja autoestima, otros porque no han sido capaces de perdonar a alguien que les traiciono, así se volvieron personas frías y distantes, otros porque colocan condiciones para amar dicen “te amo” al cónyuge, hijos, amigos, conocidos o hermanos de fe, pero solo “si lo merecen” acorde con su manera de pensar y lo justifican diciendo que lo que ellos hacen les molesta o que les desagrada la manera cómo actúan.
Y si no se puede amar al prójimo difícilmente se podrá amar a Dios, porque estas personas usaran las mismas justificaciones para aceptar el amor de Dios. No se dan cuenta que el amor de Dios es incondicional. Nuestras razones nos llevan a suponer que Dios actúa de la misma forma, lo cual es un gravísimo error.
Tenga en cuenta esto: Nadie es digno de la misericordia de Dios, todos somos pecadores, pero por Su gracia en Cristo Jesús, somos todos amados; esto elimina toda excusa.
En la Biblia, en la carta a los Romanos, capítulo 8, versos 38 al 39, dice, “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (RVR60)
El amor de Dios es tan grande que Él nos ama incondicionalmente, por eso quiere que te valores y levantes tu autoestima, tú vales porque Dios te hizo como un ser único y especial, no importa cómo te sientas, ¡eres importante para Dios!
Su amor tiene el poder para que tengas la capacidad de perdonar a quien te ha hecho daño; el Espíritu Santo sanará toda herida así podrás levantar los ojos y decir “te perdono”.
Su amor es tal que nos enseña que no se ama por merecimiento, sino por decisión y misericordia.
Si recibes el regalo del amor de Dios podrás así mismo amarte a ti y amar a los demás.
Oremos: “Señor, gracias por tu amor incondicional, gracias porque me valoras, me das fuerza para perdonar y me ensenas que debo amar, dame valor para permanecer en tu amor, te lo pido en el nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” Romanos 8:38-39(RVR60)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
