
La unidad es poderosa. Una familia unida crece bendecida. Una empresa unida alcanza nuevas metas exitosas. Un equipo deportivo unido alcanza a romper récords… porque, insisto… la unidad es poderosa.
Jesús también es promotor de la unidad; en Juan capítulo 17 versos 21 al 23, Él explica el poder de la unidad; coloca como ejemplo su perfecta unidad con el Padre y afirma que, en la unidad de la iglesia, cuando puedan actuar como uno; entonces el mundo – es decir, los no creyentes, van a creer que realmente Jesús es el Mesías.
Creo que la unidad en la iglesia es vital en estos tiempos en los que se promueve la individualidad como el estilo de vida.
Así pues, que el compromiso fundamental del cristiano con su iglesia sea con relación a la unidad.
Primero Dios, luego nuestro primer ministerio que es la familia, la fuente de provisión y el servicio amoroso al Padre celestial, esto está definido como el orden de Dios para las personas.
Pero la unidad comienza en la obra, es decir, si tu compromiso en la obra es débil, tu compromiso en todo lo demás no puede ser fuerte y, en efecto, todo lo demás se va a ver amenazado. Pero si tu compromiso con la unidad de la iglesia es fuerte, esto garantizará la calidad de tu compromiso en las demás áreas también.
El apóstol Pablo le escribió a la Iglesia de Éfeso para explicarle lo que significaba la unidad del cuerpo de Cristo, por eso aseguró que, ante todo, debían ser “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4.3).
Todo cristiano debe asegurar su compromiso con la unidad de la iglesia en la que se congrega. Esto es, estar dispuesto a esforzarse para “convivir, servir y amar a sus hermanos”, no porque sean perfectos o porque no se equivocan, sino porque es una petición de Dios; y al mismo tiempo es un principio poderoso. Insisto una vez más, la unidad es poderosa.
Oremos “Amado Padre Celestial, danos la sabiduría y capacidad para que seamos gestores de la unidad, empezando en nuestra íntima relación contigo, pero que se active en todas las áreas de nuestra vida. Señor ayúdanos para asumir el compromiso de mantenernos en unidad, especialmente en la fe. Lo pedimos en el precioso nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí”. Juan 17:23 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
