
Hay poder en la presencia, hago referencia a la certeza de la presencia de alguien en nuestra vida.
Por ejemplo, hay gozo cuando un hijo que va a tocar un instrumento en la banda de la escuela logra ver a sus padres en el escenario; es como sin palabras le dijeran, “¡hola, hijo(a), estoy aquí!”
La certeza de la presencia se siente cuando la esposa esta por dar a luz a su bebe y su esposo le toma la mano y le dice “aquí estoy contigo”.
Incluso el poder de la presencia se siente aun cuando la persona no se encuentre presente físicamente, tal es el caso en el que un padre está lejos, pero que le envía un mensaje de texto a su hijo que tiene un examen muy importante en la universidad y en este le escribe “¡en la distancia estoy contigo, tú sí puedes!”; porque, aunque no está físicamente a su lado, el hijo sabe que su padre está de corazón con él.
Ya sea en momentos de alegría o de dificultad el poder de la presencia produce un estado de tranquilidad y gozo interior.
Cuanto más si tienes la certeza de que Dios está contigo.
En la Biblia en el evangelio de Mateo, capitulo 14, verso 27 Jesús les habla a sus discípulos que se encontraban asustados porque no lo reconocieron cuando este se acercó caminando sobre las aguas, pero sus palabras fueron suficientes para reconfortar su corazón; el verso dice así, “Pero enseguida Jesús les dijo: «¡Ánimo! ¡Soy yo! ¡No tengan miedo!»” (RVC).
Hay poder en la certeza de la presencia cuando esta es afirmada con palabras de ánimo.
Eso hizo Jesús, les dijo, no tengan miedo, confíen, “Soy yo”.
Cuando tengas dudas recuerda esto, “no estás solo(a), Jesús está contigo y te dice “no temas, confía, aquí estoy Yo”; cuando el abandono de las personas agobie tu alma, recuerda que Jesús te dice “ten ánimo, Yo estoy contigo”.
El Señor ha prometido estar con sus discípulos todos los días hasta el fin del mundo, (Mateo 28:20), como un discípulo que vive la fe en Jesús, debes permanecer confiado en la certeza de que la presencia del Señor está contigo, que no estás solo. ¡Recuérdalo siempre!
Oremos “Amado Señor, gracias por estar presente en mi vida todos los días, por dejarme saber que en medio de cualquier situación Tu eres mi consuelo y refugio. Tu Palabra me da ánimo para seguir adelante con la certeza de Tu presencia, lo creo y doy gracias en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Pero enseguida Jesús les dijo: «¡Ánimo! ¡Soy yo! ¡No tengan miedo!»” Mateo 14:27 (RVC).
Buen Dia
Juan C Quintero
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