emocional, físico y espiritual. Escuchan nuestras
penas sin culparnos porque tengamos problemas.
Nos defienden cuando estamos bajo ataque.
Se alegran cuando tenemos éxito y se entristecen
cuando fracasamos. Nos dan sabios consejos
para evitar que decidamos mal.
que me has dado, ayúdame a valorarlos y amarlos
estando dispuest@ en el momento que
necesiten de mí.
Hermano en tiempo de angustia.
Prov. 17:17
