A medida que aprendemos mejor el lenguaje
del amor, crecemos tanto espiritual como
profesionalmente debido a que encontramos
la mejor manera de comunicarnos con los demás,
respetando sus ideas.
¡Las heridas del corazón son
las más difícil de cicatrizar!
Y considerémonos unos a otros para
estimularnos al amor y a las buenas obras.
Hebreos 10:24
