buscando Su rostro, anhelando Su presencia
y escucharas “el entonces” de Dios, renovando
tu vida, llenándote de Su gracia y poder.

Me mostrarás la senda de la vida;
en tu presencia hay plenitud de gozo;
delicias a tu diestra para siempre.
Salmo 16:11
Por:
Analidis Alvarez
