al pecado y la muerte por nosotros. Hemos recibido
la gracia de poder ir a la presencia de Dios
directamente como hijos, por medio
ese gran sacrificio.

Así como Jesús sufrió por amor a mí,
¿soy generoso y me sacrifico por lo
demás por amor a Él?
molido por nuestros pecados. Por darnos la paz,
cayó sobre él el castigo, y por sus llagas
fuimos nosotros curados.
Isaías 53:5
