espirituales, suele implicar riesgos. Pero al
exponer nuestra seguridad para ayudar a otras
personas, reflejamos el corazón de nuestro
Salvador, el cual renunció a
tantos para beneficiarnos.

Mas Él fue herido por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados. Por darnos la paz,
cayó sobre él el castigo, y por sus llagas
fuimos nosotros curados.
Isaías 53:5
