Y al observar sus defectos, o lo que te parece a ti que son
defectos, piensa si no los hay –esos mismos- también en tu vida.
Entendiendo que la mejor relación no es aquella que une
a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo
aprende a vivir con los defectos de los demás y
admirar sus cualidades.

Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos,
amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.
1 Pedro 3:8
