¿Alguna vez has tenido uno de esos días tan ocupados que
sientes que las horas no son suficientes? Quisieras detener
el reloj por un momento para poder respirar y
recuperar tus fuerzas. Cuando te sientas así, haz una
pausa y busca la presencia del Espíritu Santo. Permite
que Él renueve tus fuerzas, calme tus pensamientos y
llene tu corazón de paz. Aun en medio de un día agitado,
Dios puede regalarte el descanso que tu alma necesita.
Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro,
salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.
Marcos 1:35
