El amor y el perdón reflejan el corazón de Dios,
cuando amamos y perdonamos a quienes nos han lastimado,
demostramos la obra de Dios en nuestras vidas. El perdón
libera nuestro corazón del peso de la amargura y abre
espacio para que la paz de Cristo reine en nosotros.
Sean más bien amables unos con otros,
misericordiosos, perdonándose unos a otros,
así como también Dios los perdonó en Cristo.
Efesios 4:32
