Orar por otras personas es más
que una oportunidad, es un
privilegio que Dios nos da.
Amado Dios, danos la sensibilidad
para reconocer las oportunidades que
nos brindas de poder interceder por
otras personas, las cuales necesitan
de tu intervención.
Gozaos con los que se gozan,
llorad con los que lloran.
Romanos 12:15
