Alcanzar nuestras metas y objetivos no siempre es fácil.
A menudo enfrentamos pruebas, dificultades y momentos
de duda. Sin embargo, es precisamente en esos momentos
cuando la perseverancia se convierte en una virtud esencial.
Perseverar no significa no caer, sino levantarse una y otra
vez con la mirada puesta en Dios, confiando en que Él tiene
el control y que su propósito se cumplirá en nuestras vidas.
Si, se puede!!!
Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando
tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues
ya saben que la prueba de su fe produce constancia.
Y la constancia debe llevar a feliz término la obra,
para que sean perfectos e íntegros,
sin que les falte nada.
Santiago 1:2-4
