de tener un Capitán que doblegue la tormenta en nuestro barquito.
Pero los problemas y la muerte nos llegan a todos y no sabemos
la hora. Negar nuestra necesidad de Dios es negar la realidad.
Fuimos creados con un vacío en nuestro corazón
que solo lo puede llenar Cristo. Amen!

A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres,
Yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.
Y cualquiera que me niegue delante de los hombres,
Yo también le negaré delante de mi Padre
que está en los cielos.
Mateo 10:32-33
