Encontramos el amor de Dios de numerosas maneras. Su fidelidad
se ve en cada amanecer. Su provisión se experimenta cada
vez que nos alimentamos. Su cuidado se siente en el abrigo que
nos da nuestro hogar. Dios a menudo usa a las personas
en nuestra vida para revelarnos su amor
de manera continua.
Amados amémonos unos a otros porque el amor es de Dios.
Todo aquél que ama es nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama no es nacido de Dios; porque Dios es amor.
1 Juan 4:7
