Dios nos conoce personal e íntimamente.
Examina nuestros pensamientos y sentimientos
todo el tiempo. Debemos estar seguros de que
cuando clamamos a Él, nos está escuchando.
En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé
a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo,
y mi clamor llegó delante de Él, a sus oídos.
Salmo 18:6
