La ira y el rencor estabiliza el corazón y
producen amargura; si no se corta a tiempo
al ser humano.
Mi Amado Jesus, ayúdame a amar a los
demás en la misma medida en que tú me ama,
ayúdame a perdonar de todo corazón.
Quiero pues que los hombres oren en todo lugar,
levantando manos santas, sin iras ni contiendas.
1Timoteo 2:8
