
El lugar vacío
(Jesús dice:) Al que a mí viene, no le echo fuera.
Juan 6:37
Aún hay lugar.
Lucas 14:22
En la ciudad de Lübeck, Alemania, se halla una hermosa catedral muy antigua. En ella podemos ver un cuadro de la crucifixión, pintado por Hans Memling en el siglo 15. Este cuadro es muy real: allí se ve una multitud de personas, muchos jinetes armados con lanzas, algunos soldados echando suertes para repartirse las vestiduras de Jesús, unos rostros burlones, otros llenos de tristeza y algunos incluso llorando… Al fondo de ese escenario podemos ver tres cruces.
Si observamos bien el cuadro, descubrimos un sorprendente detalle. En medio de toda esa multitud, al pie de la cruz de Jesús, hay un lugar vacío. ¿Cuál era la intención del pintor? ¿Qué quiso expresar? ¿Reservó para él este lugar de proximidad con Cristo? ¿O más bien quiso decir: Aquí, al pie de la cruz de Jesús, hay un lugar libre, si quieres puedes tomarlo?.
Tomar el lugar vacío es creer lo que dice la Biblia, aceptar que Jesucristo murió debido a nuestros pecados. Fue nuestro sustituto cuando tomó sobre sí mismo la condenación que nosotros merecíamos. Sí, hubo un lugar libre para mí al pie de la cruz de Jesús, y por lo tanto un lugar junto a él en el cielo. ¡También sigue habiendo un lugar libre para usted!
Tal como soy sin demorar,
Del mal queriéndome librar,
Me puedes sólo Tú salvar
Bendito Cristo, vengo a Ti.
Tal como soy en aflicción,
Expuesto a muerte, perdición,
Buscando vida, paz, perdón
Bendito Cristo, vengo a Ti.
