
Cuando las personas piensan en éxito lo hacen centrados en sí mismos, con expresiones tales como “voy a tener más para mí”, “tendré más poder”, “seré superior a los demás”. Y creo que alcanzar metas es importante para el ser humano, pero las intenciones del corazón son la clave para entender el éxito verdadero.
Para Jesús, la grandeza no viene de lo que acumulas o de lo que logras; no se encuentra en el poder que tienes, o las posesiones que logras poseer, ni tampoco por el lugar en donde vives; sino que, para Él, la grandeza está centrada en tu capacidad para servir a los demás y para compartir de lo que tienes.
Poseer más cosas no traerá incremento en la felicidad, ni cuando tienes más poder tendrás mayor paz interior. Porque esto no es para lo que Dios te ha creado.
En la Biblia en el evangelio de Marcos, capitulo 9, verso 35 encontramos la más grande enseñanza sobre el liderazgo que podamos aprender, y dice así, “Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: ―El que de ustedes quiera ser el primero conviértase en el último de todos y en el siervo de los demás”. (NBV)
El secreto del éxito es el servicio. Jesús dijo que la grandeza comienza en la parte inferior, no en la parte superior. Cuando eres como Jesús, tomarás la posición menos deseada, harás el trabajo que nadie más quiere hacer, etc.
Creo que la humanidad sería muy diferente si tomaran como referencia la poderosa enseñanza que Jesús nos entrega hoy.
Así, la mayoría de la gente tendría éxito, porque se enfocará en el bienestar de los demás, antes de sus ambiciones personales.
Esta es la gran diferencia entre el liderazgo de Jesús y el estilo de liderazgo que el mundo ofrece. La propuesta de Jesús esta centrada en dar y no en posiciones, y El nos dio el ejemplo entregando su vida por toda la humanidad.
Así que desde hoy puedes tener dos maneras de empezar tu día, o vas a salir por la puerta de tu casa pensando, “¿Cómo puedo hacer que otras personas me sirvan, para sacar ventaja de los demás?” o vas a pensar, “¿Cómo puedo servir a otras personas y agradar al Señor con mis actos?”
Oremos “Amado Señor, recuérdame que un verdadero líder en Tu Reino es un líder que sirve y que da de lo que tiene, ayúdame a encontrar maneras de servir a los demás en lugar de ser servido. Que mi enfoque diario sea agradarte a Ti y no alcanzar más metas egoístas personales, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: ―El que de ustedes quiera ser el primero conviértase en el último de todos y en el siervo de los demás”. Marcos 9:35 (NBV)
Buen Día
Juan C Quintero
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