Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 8:38-39
Cuanto más avanzamos en edad, el futuro se acerca más al presente. Para los jóvenes, el futuro parece el final de un camino que va hacia el infinito. Con el tiempo los límites se van haciendo más concretos. Al final de la vida, el futuro roza con el presente, y el final del recorrido se dibuja en el horizonte. ¿Cómo sobrevendrá ese fin? ¿Y qué hay después de la muerte?

