
Hay momentos en la vida en los que parece que Dios está en silencio. Oramos, esperamos, confiamos… y nada parece cambiar.
La mente se cansa de esperar y comienza a llenarse de preguntas; sin embargo, el silencio de Dios nunca significa ausencia de presencia.
Muchas veces, cuando no vemos nada, es precisamente cuando Él más está trabajando.
En la Biblia en la segunda carta a los Corintios, capítulo 5, verso 7, dice: “En efecto, vivimos por fe, no por vista”. (NVI):
Podemos decir, entonces, que Dios no opera según nuestros afanes, sino que trabaja por procesos y no solo por las urgencias.
Así como una semilla crece bajo tierra antes de brotar, Dios está formando algo en lo invisible antes de mostrarlo en lo visible.
Debes saber que lo que hoy parece demora, mañana será testimonio.
En lo personal, he aprendido que los tiempos de espera revelan la calidad de nuestra fe.
Porque cuando todo va bien, confiar es fácil; pero cuando no entendemos, cuando no hay señales claras, ahí es cuando la fe se vuelve real.
Por lo tanto, confiar sin ver es una de las expresiones más profundas de una relación genuina con Dios.
Tal vez hoy no estés viendo respuesta a tus inquietudes, pero debes confiar en que Dios está alineando personas, cerrando puertas que te podrían hacer daño y preparando lo que necesitas; pero debes tener la certeza de que Él nunca llega tarde, sino que llega justo a tiempo.
Decide confiar, aun cuando no entiendas, para eso debes soltar el control personal y declarar con fe que Dios está obrando a tu favor, aunque no lo veas.
Oremos: “Amado Señor, hoy decido confiar en Ti más allá de lo que mis ojos pueden ver. Ayúdame a descansar en Tus tiempos y en Tu perfecta voluntad. Te pido que fortalezcas mi fe y renueves mi esperanza, avanzo creyendo que Tú sigues obrando en mi vida, lo oro en el Nombre de Jesús,Amén”
Versículo: “En efecto, vivimos por fe, no por vista”. 2 Corintios 5:7 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
