
Con todo lo que ocurre en la vida de las personas, algunos se preguntan si vale la pena realmente ser cristianos, puesto que están viviendo en medio de luchas, fracasos e incluso siendo testigos de las cosas que pasan en el mundo.
Pero la verdad es que para nuestro Dios no somos desechables, ni mucho menos poco valorados. Más bien ¡Él está apasionadamente comprometido con Su pueblo!
En la Biblia se relata del profeta Isaías quien ilustró esta verdad, primero le dejó saber al pueblo sobre sus faltas y las manchas de pecado, empezando por su rebelión contra Dios y el fracaso en reconocer el cuidado de Dios por ellos.
Pero en Isaías capítulo 1, verso 18 le dijo al pueblo lo siguiente, “¡Vengan y aclaremos las cuentas! —dice el Señor—, por profunda que sea la mancha de sus pecados, yo puedo quitarla y dejarlos tan limpios como la nieve recién caída. ¡Aunque sus manchas sean rojas como el carmesí, yo puedo volverlas blancas como la lana!” (NBV)
La mancha del pecado en tu vida puede desanimarte como seguramente les paso a muchos en esa época; pero la buena noticia es que Dios no dejó que lo que se describe en el primer capítulo de Isaías sea solo fatalidad y tristeza. El Señor también les ¡sembró esperanza!
Él no se dio por vencido porque la gente estaba manchada y aún hoy Él no se ha vencido de buscar que la humanidad entera sea restaurada.
Como Cristianos podemos ver en este versículo una imagen de la obra de Jesús, quien, a través de su sangre derramada, y no a través de ninguna obra humana, la mancha de nuestro pecado es removida permanentemente.
Dios le dio esperanza al obstinado pueblo de Judá, y, por lo tanto, hoy podemos saber que ¡también hay esperanza para nosotros!
No importa cuán lejos nos hayamos hundido en nuestras faltas y pecados, Él sigue comprometido con nosotros, lo hace al invitarnos a apartarnos del pecado y a cambiar nuestra vida siguiéndolo y obedeciéndolo solo a Él.
Pero es necesario tener claro que solo con corazones arrepentidos se puede vivir como las personas que Dios nos creó, es decir, como quienes lo aman a Él y aman a los demás.
Así que no permitas que los recuerdos del pasado de pecado te arruinen para avanzar hacia la victoria de Jesús en tu vida, más bien recuerda que ¡Tu Dios está apasionadamente comprometido contigo!
Oremos “Amado Señor, gracias por no rendirte conmigo, reconozco mis faltas, pido perdón por ellas de manera genuina y me comprometo contigo a serte fiel. Rechazo el poder del recuerdo de mi pasado y abrazo la fuerza que me das para seguir adelante, sabiendo que contigo soy mas que vencedor(a), lo creo y reconozco en Cristo Jesús, Amén”
Versículo “¡Vengan y aclaremos las cuentas! —dice el Señor—, por profunda que sea la mancha de sus pecados, yo puedo quitarla y dejarlos tan limpios como la nieve recién caída. ¡Aunque sus manchas sean rojas como el carmesí, yo puedo volverlas blancas como la lana!” Isaías 1:18 (NBV)
Buen dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
