
Se cuenta la historia de un hombre que trababa de recitar un poema en una reunión de amigos en su casa, cansado de intentar y equivocarse se rinde; en ese momento una persona en la reunión, a quien él no conocía, le preguntó que si le permitía intentarlo, a lo que el hombre se negó rotundamente, pero éste le insistió 2 veces más hasta que el hombre accedió; cuando el desconocido pasó al frente, recitó el poema con tal pasión que, tanto el dueño de la casa como los invitados, derramaron lágrimas de emoción por la manera tan especial en la que lo había, única, original, clara y con entonación y ejecución perfecta.
Cuando terminó de recitar, el dueño de la casa se le acerca y le pregunta que ¿quién es?, a lo que el hombre le contesta que él es quien escribió el poema.
A veces, nosotros también tratamos de “recitar los poemas de nuestra vida” y le impedimos a nuestro Creador que nos “escriba en el corazón” las cosas que debemos hacer.
Es real, si llegamos a ser intervenidos por Dios, nuestra vida será totalmente diferente; seremos felices, tendremos el fruto del espíritu activo y manifiesto; además seremos intermediarios de Dios para impactar a los demás.
Pero muchos son como el obstinado dueño de la casa del relato, que se rehúsan a permitir que sea el Señor el que les gobierne.
Dice la Biblia en la carta a los Efesios, capítulo 2, verso 10 lo siguiente, “Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica” (NVI).
En realidad, no podremos escribir el poema de nuestra vida por nosotros mismos, uno tal que incluya todo el propósito de nuestra existencia y que desarrolle todo nuestro potencial; a menos que dejemos que sea Dios quién lo ponga en el corazón, quién nos guie para ejecutarlo y nos muestre el camino a seguir.
Quiero que medites sobre esto: “Dios tiene un poema especial escrito y único para ti”. ¿Lo quieres conocer?
Oremos: “Amado Señor, hoy deseo conocer más de ti, de lo que tienes para mí, comienza a escribir en mi mente y corazón el “poema de mi vida”, quiero ser to que tú quieres que sea, lo pido y declaro en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica” Efesios 2:10 (NVI).
