
Es el día de la celebración, estamos todos
listos para reunirnos en familia en esta “Noche
Buena”; “Santa Noche” o “Christmas eve (como se diría en inglés)”.
Ahora me pregunto, y ¿Qué hubiera pasado
si Él no hubiese venido?; ¿Y si no hubiera nacido en Belén?; ¿Y si no hubiera
caminado por los caminos de Judea?; ¿Y si no hubiera pronunciado esas
maravillosas palabras que llamamos el Sermón del Monte?; ¿Y si no hubiera
caminado sobre el agua?; ¿Y si no hubiera hecho ver a los ciegos, a los sordos
oír y a los cojos andar?; ¿Y si nunca hubiera resucitado a los muertos?; ¿Y si
no tuviéramos sus palabras para consolarnos, desafiarnos, enseñarnos y guiarnos
a Dios?; ¿Y si nunca hubiese muerto en la cruz?; ¿Y si nunca hubiere resucitado
de entre los muertos?; ¿Dónde estaríamos?; Jesús lo dijo en Juan capítulo
15, verso 22: “Si yo no hubiera
venido…”. Pero Él sí vino. Y la historia cambió para siempre. ¡Eso es lo que importa!
Relatan las Sagradas Escrituras que; “… cuando se cumplió el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer y sujeto a la ley” (Gálatas 4:4 – RVC).
“… cuando se cumplió el tiempo”. Esta es una expresión que expresa que “algo se completó”, que se ejecutó; estas palabras describen el momento en la historia cuando todas las cosas estaban en su lugar, cuando todas las piezas se unieron, el día y hora en el que el escenario estaba perfectamente preparado; fue en ese momento, ni antes ni después, en el que “Dios envió a su Hijo”. Porque el tiempo de Dios es perfecto.
Ese día se dio el cumplimiento profético; es decir, que lo que comenzó en Génesis y continuó a lo largo del Antiguo Testamento sobre la promesa del Mesías, se cumplió el día en que Jesús vino al mundo.
El ángel vino a Zacarías y a Isabel. Luego a
María. Luego a los pastores.
Luego los “Sabios” vieron en el este la
estrella brillando y supieron que el Rey de Reyes había nacido. Todo sucedió
tal como Dios dijo que lo haría.
A nosotros nos debe quedar el deseo de honrar y alabar a aquel que trajo la salvación
y la vida eterna al mundo, por tanto, recibamos, tal y como lo hicieron los
pastores de aquella región que fueron sorprendidos con la noticia que el Ángel
del Señor les anunció cuando les dijo: “¡pero
el ángel les dijo: «No teman, que les traigo una buena noticia, que será para
todo el pueblo motivo de mucha alegría. Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un
Salvador, que es Cristo el Señor.” (Lucas 2: 10-11 – RVC).
Oro para que la esa promesa de “buena noticia y de mucha alegría” sea manifestada en ti, por el Espíritu Santo que mora en tu interior cuando aceptaste el regalo de la Salvación en Cristo Jesús
Versículo “Perocuando se cumplió el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo, que nació de unamujer y sujeto a la ley” Gálatas 4:4 (NVI).
Buen Dia
Juan C Quintero
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