
Cuando la gente escribe un plan regularmente coloca grandes retos, pero estos al final terminan siendo inspiración de papel, los cuales se siente bien al expresarlos en voz alta, pero que no resultan ser efectivos en la realidad práctica.
Como ocurre con muchos aspectos de la vida, es más fácil hablar y soñar con las metas que alcanzarlas.
La pregunta que surge es ¿y por qué pasa esto?
Creo que una respuesta puede ser, “por una mezcla de miedo y falta de disciplina”.
El miedo proviene de no saber qué es lo que va a suceder, la indisciplina de la falta de dominio propio para mantenerse activos persistiendo en la meta.
Para los cristianos la clave esta en la fe. Porque Dios es capaz, para Él nada es imposible.
En la Biblia en el Salmo 23, verso 4, dice “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. (RVR60)
Esto lo dijo David después de declarar en el primer verso del Salmo 23 esto, “El Señor es mi pastor y nada me faltará”
Una vida de fe no siempre es cómoda. Jesús nos salva y nos invita a una nueva forma de vivir y ver el mundo.
Él no murió para que siguiéramos igual. Cuando hacemos de Jesús nuestro Señor, lo invitamos a que nos instruya en cómo cambiar lo que no está en línea con Sus enseñanzas y mandatos.
Si el Señor te dio el plan y escribiste los retos, entonces confías en Él, aunque sea seguir por un lugar desconocido; y tampoco vas a temer, porque Él está contigo, no te rindes porque el Espíritu Santo te fortalece con dominio propio para no abandonar la meta; avanzas porque sabes que Él te dará todo lo que necesitas.
Te invito hoy para que avances en fe, es decir que, que das pasos sabiendo que puedes confiar en que Dios estará allí.
Por fe, sin miedo y con constancia podemos superar las metas y los retos, porque tenemos al que tiene el poder para mover montañas a nuestro lado.
Oremos “Amado Señor, me lanzo al vacío sabiendo que Tu me sostendrás. Rechazo al espíritu de renunciar y rendirme antes de terminar, rechazo todo espíritu de temor que me impide avanzar. Declaro que Tu eres mi Señor y por lo tanto nada me faltará, lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. Salmo 23:4 (RVR60)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
