
La vida requiere que tengamos un continuo proceso de toma de decisiones, algunas poco trascendentes y otras vitales. Es claro que, las decisiones que tomamos siempre agradarán a algunos y crearán discordia con otros, pero es algo que debemos hacer para avanzar en este mundo.
Ante Dios, la decisión más importante es la de aceptar a Jesús como el Señor y Salvador.
El Padre nos envió a Su hijo para que fuera el camino a la redención eterna.
Esto no tiene nada que ver con religión o con ser más espiritual, sino que es el paso vital que todo ser humano debe tomar para llegar al cielo.
Quien acepta a Jesús como Su Señor, ha tomado la determinación en lo profundo de su alma de depender de Dios, de ser obediente a Su Palabra y de vivir una vida de rectitud.
Al tomar esta decisión probablemente signifique que decepcionas a algunos y vigorizas a otros. Por lo tanto, si tu meta es confiar y obedecer al Señor, serás incomprendido por algunos y rechazado por otros, pero también aceptado por otros cristianos fieles.
Tu vida no depende de los amigos, o de la familia, ni de la cultura o de las tradiciones, sino que debe depender exclusivamente de Dios, es así que tienes que tomar otra decisión, la de “perseverar en la fe” aunque todo a tu alrededor se vea contrario a lo que establece Dios en Su Palabra.
Dice la Biblia en Proverbios capítulo 23, verso 17, lo siguiente: “No envidies en tu corazón a los pecadores; más bien, muéstrate siempre celoso en el temor del Señor”.
La envidia a los demás trae dolor y aleja a las personas de Dios, por lo tanto, si tomaste la decisión de ser un Cristiano firme en la fe, no debes ver con envidia lo que otros hacen o tienen porque eso solo te alejará del camino que has decido tomar como Cristiano. Más bien sigue adelante a pesar de las dificultades que puedas estar experimentando; porque si has decidido por Cristo, tienes también la promesa de que al final serás vencedor y verás la victoria.
Escrito está en la carta de Santiago, capítulo 1, verso 12, que dice “Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman”. (NVI)
No dejes que la influencia exterior te haga desfallecer en tu ser interior, sino que por el contrario decide afirmarte en tu corazón, aceptando la promesa de Dios de que recibirás la corona de la vida, porque has preservado tu fe.
Oremos “Amado Padre Celestial, hoy ratifico mi fe en Jesús, creo que El es mi salvador, que vino al mundo para ser el camino a la vida eterna en el cielo. Solo te pido Señor que afirmes mi corazón cuando los ataques a la fe lleguen, que pueda superar la burla o la desconfianza de los demás, que mi vida este atada a tu Palabra y mis decisiones a tu voluntad, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “No envidies en tu corazón a los pecadores; más bien, muéstrate siempre celoso en el temor del Señor”. Proverbios 23:17 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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