
Dar y recibir
«Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres» Efesios 4:7-8
El Señor es un Dios congregacional, pero a la vez es un Dios personal, que interactúa de manera individual con cada uno de nosotros. Observo que todas las cosas de Dios son excelentes para mí, ciertamente son bendiciones todo lo que Él me da.
Recibir dones, así como bendiciones, protección, gracia, de parte de Dios como parte de la Iglesia de Cristo es fabuloso para mí, incluso aunque sea sólo como parte de un grupo o una familia. Pero si aparte también el Señor trata conmigo de manera personal, me atiende de forma individual, estoy ante una bendición extraordinaria.
Éstas son cosas que los que deciden no congregarse en una iglesia no conocen, ni entienden. Aunque yo sé, que por más convencidos que se muestren, y por más tranquilos luzcan estar, el Espíritu los inquieta. Los dones se nos dan “a la medida” a cada uno, a ninguno se le da todo, para que así tengamos que compartir, que dar y recibir uno del otro.
5 Junio 2026

